Primero, querrás probar si Ruby está instalado. Desde una consola escribe
$ ruby -v
(-v le dice al intérprete que imprima la versión de Ruby), entonces presiona la tecla Enter. Si Ruby está instalado, verás un mensaje similar al siguiente:
$ ruby -v ruby 1.8.3 (2005-09-21) [i567-linux]
Si Ruby no está instalado, puedes pedirle al administrador del sistema que lo instale, o puedes hacerlo tú mismo, puesto que Ruby es software libre sin restricciones de instalación o de uso. Ahora, juguemos con Ruby. Puedes colocar un programa Ruby directamente en la línea de comandos usando la opción -e:
$ ruby -e 'puts "hello world"' hello world
De forma más convencional, un programa Ruby puede estar almacenado en un fichero.
$ echo "puts 'hello world'" > hello.rb $ ruby hello.rb hello world
Cuando se escribe un código más sustancial que este, ¡querrás usar un editor de texto de verdad! Algunas cosas sorprendentemente complejas y útiles pueden ser hechas con programas en miniatura que caben en una línea de comandos. Por ejemplo, este reemplaza “foo” con “bar” in todos los ficheros fuente y cabeceras en C del directorio actual, guardando una copia de los originales con un “.bak” al final:
$ ruby -i.bak -pe 'sub "foo", "bar"' *.[ch]
Este programa funciona como el comando UNIX cat (pero es más lento que este):
$ ruby -pe 0 file








