En ocasiones al bajarnos algún programa para nuestro GNU/Linux nos encontramos que este viene comprimido en un archivo con formato .tar.gz, tar.bz2 o similar, y una vez descomprimido no aparece ningún setup.exe o nada parecido. Que no cunda el pánico, no te plantees volver a tu Windows por esto.
Lo primero que debes hacer es comprobar, si es que no lo has hecho antes, que el propio instalador de paquetes de tu distro de GNU/Linux (por ejemplo, Synaptic en Debian y Ubuntu) no incluye ya ese programa en su repositorio. Lo segundo que debes hacer es comprobar si en la web oficial del programa que te has bajado no tienen lo que se llama un paquete de instalación para tu distro (formato .deb en Debian, Ubuntu y demás derivados, .rpm en Red Hat y Fedora) en cuyo caso la instalación es muy similar a la del “doble click” de Windows.
Si has llegado hasta este párrafo es que no hay otra manera de instalar el programa que descomprimiendo el fichero .tar.gz y comprimirlo “manualmente” ¿Significa eso que voy a tener que ir llamando al compilador fichero a fichero? Nada más lejos de la realidad. Para esto está la herramienta make instalada en todos los sistemas GNU/Linux de serie que te facilita ampliamente el trabajo. Veamos cómo se utiliza esta herramienta que compila e instala nuestro programa de marras.
Por cierto y antes de nada una cosa de “sentido común”. Si ves que en la carpeta descomprimida del programa hay un fichero README o INSTALL, no está de más que te los leas -de hecho el mismo nombre del primero de lo ordena-. Suelen contener información importante, en serio. Una vez leídos estos ficheros quizás no necesites seguir leyendo este tutorial, pues en el 90% de ellos te indica ya cómo hacer las llamadas oportunas a make e instalar el programa. Si tu caso está en el del 10% restante, generalmente la secuencia de pasos a realizar es la siguiente:
1- Si en el directorio raíz de la instalación hay un fichero llamado configure, ejecútalo de la siguiente forma en una terminal:
$ ./configure
¿Qué hace esto? Comprueba que se satisfacen todas las dependencias -librerías instaladas y otros programas auxiliares como compiladores de algún lenguaje especial- y en caso de que alguna no se satisfaciera, te indica cuál ¿Cómo arreglo yo esto? El 99% de las veces se debe a que alguna librería no está instalada, en cuyo caso lo más recomendable es ir a tu sistema de instalación de paquetes [link de nuevo] y buscar el nombre de la libería necesitada. Si ves que ya está instalada, es que necesitas instalar una con un nombre parecido seguido de “-dev” -librería de desarrollo, para compilar-. Si dicha librería no apareciera en tu sistema de instalación de paquetes, deberías volver a empezar a leer este documento de nuevo cambiando la variable PROGRAMA por la librería que buscas. Este proceso rara vez pasa.
2- Una vez superada la barrera del configure o en ausencia de este, el siguiente paso es usar el make:
$ make
Esto básicamente compila el programa generando los ejecutables de los que se compone así como los ficheros objeto intermedios. El configure se preocupa de que sea raro que se produzca algún error en el make.
3- El paso final es decirle al make que guardemos los ejecutables generados en el sistema de archivos de GNU/Linux para que tengamos acceso a ellos desde cualquier lado. Para ello tenemos que ejecutar con permisos de root (sudo, su, hay mucha información sobre estos comandos por ahí) el siguiente comando:
# make install
4- Ahora basta con ejecutar el programa escribiendo su nombre directamente en la terminal. Si ha funcionado ¡felicidades! Si no, sigue leyendo.
Con esto un proceso normal de instalación estaría hecho satisfactoriamente. Pero la ley de Murphy tiene unos tentáculos larguísimos.
Nota: Hay otros métodos como generar tu .deb a partir de unos fuentes y otras filigranas como acceder a tus programas compilados desde el menú de aplicaciones de GNOME, KDE u otro entorno gráfico, pero para eso habrá próximamente otros tutoriales.








