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2 Hablemos de las pensiones

Saúl to General  

“¡Qué hace este tío hablando de pensiones?”, se preguntará el lector. En efecto, soy el primero en reconocer que el tema es extraño en este blog. En cuestiones económicas no salgo de “las gallinas que entran por las gallinas que salen”. Sin embargo quisiera dejar unos comentarios sobre el tema. Creo que hay que hablar sobre el tema, que si bien no es tan entretenido como el partido de ayer o Andreíta saliendo en la tele, tiene cierta importancia, ¡tanto como para que hubiese un grupo de Facebook llamado “Señoras que discuten sobre el sistema de pensiones”!

Haciendo un poco de instrucción para los que no sepan de qué hablo, últimamente los medios publican informaciones sobre el estado de la Seguridad Social. Por si no tuviéramos poco con el paro y demás calamidades asociadas a la crisis, algunos expertos apuntan a que el sistema de pensiones español peligra. Dicho a lo bruto: como nos descuidemos un poco nos quedamos sin pensión de jubilación en unos años. De ahí que se oiga aquello de extender la edad mínima de jubilación a los 67 años.

No quiero seguir contando lo que se puede encontrar mejor explicado en otros medios, básicamente porque de intentar profundizar podría hacerme la picha un lío y aburrir al personal. Pero finalizando la explicación, el sistema actual consiste en que parte del salario de los que ahora trabajan se destina a pagar las pensiones de los actuales jubilados. Algunos economistas, fundamentalmente los liberales, proponen que adoptemos un modelo de capitalización como el aplicado en Chile y otros países: cada trabajador se abre un plan de pensiones en el que va destinando una cantidad mensual que destinará para su propia jubilación, que podrá tener lugar cuando el interesado considere conveniente, ahorrándose la correspondiente contribución a la Seguridad Social.

He estado leyendo y oyendo bastante del tema estos días en algunos medios de prensa, pero aun estando en Alemania me barrunto que casi nadie en la calle habla sobre esta propuesta. Sí hay muchas quejas sobre lo de trabajar hasta los 67, pero estas quejas van normalmente acompañadas de muy poca reflexión. ¿Por qué pasa esto? En mi opinión, la sociedad española (no en exclusiva, por cierto) tiene (tenemos) la mala costumbre de no plantearnos el funcionamiento de las cosas. ¿Por qué pagamos impuestos? ¿Por qué nos jubilamos a los 65 años? Y así tantas preguntas que tantos no nos hemos preguntado nunca.

Ayer por la noche vi un pequeño debate (cara a cara más bien) que tuvo lugar en Telemadrid en el que Juan Rallo, economista miembro del Instituto Juan de Mariana (Think Tank liberal), y Javier López, Secretario General de CCOO en Madrid, discutían sobre el estado actual del sistema de pensiones y la conveniencia de un nuevo modelo como el que he citado antes. Recomiendo su visión, aunque me atrevo a resumirlo en dos puntos:

  • El representante del sindicato: considera que el sistema actual es el mejor, en tanto que garantiza la solidaridad (forzosa, por cierto) y da seguridad al estar el Estado detrás (esto…). Acusa a los defensores del sistema alternativo de estar a sueldo de instituciones financieras privadas, y mete miedo a la sociedad diciendo que con el sistema de capitalización lo que tendrá que hacer la gente es “jugarse” (ojo al uso del término) en Bolsa sus ahorros con el riesgo de pérdida de dinero.
  • El economista liberal: considera que el sistema actual es una estafa piramidal como la de Madoff (no hace falta recurrir al sensacionalismo, pero bueno) y que el sistema alternativo funciona con éxito en Chile desde hace muchos años (¡más datos por favor!) y se está implantando en otros países europeos. Sostiene que el sistema de invertir los fondos de pensiones en Bolsa es plenamente seguro ya que, aunque la bolsa es volátil a corto plazo (no hace falta más que ver esta semanita), a la larga es la mejor garantía de ganancia (quisiera creerle, pero por suerte o por desgracia la expresión “jugar en Bolsa” está muy extendida y eso sin duda es un escollo para la aceptación social del tema).

Concluyo porque me estoy alargando más de lo que debería (soy malísmo usando Twitter, por cierto): el sistema de capitalización me parece muy interesante y merecedor de atención. Pero creo que hay todavía un gran desconocimiento sobre cómo funcionan las pensiones actualmente en España, desconocimiento creo que deliberado por parte de la clase política. ¿No debería, al menos, debatirse? ¿Tan antisocial parece que ni un sólo político en activo lo propone/sugiere/apoya?

“¡Qué hace este tío hablando de pensiones?”, se preguntará el lector. En efecto, soy el primero en reconocer que el tema es extraño en este blog. En cuestiones económicas no salgo de “las gallinas que entran por las gallinas que salen”. Sin embargo quisiera dejar unos comentarios sobre el tema. Creo que hay que hablar sobre el tema, que si bien no es tan entretenido como el partido de ayer o Andreíta saliendo en la tele, tiene cierta importancia, ¡tanto como para que hubiese un grupo de Facebook llamado “Señoras que discuten sobre el sistema de pensiones”! Haciendo un poco de instrucción para los que no sepan de qué hablo, últimamente los medios publican informaciones sobre el estado de la Seguridad Social. Por si no tuviéramos poco con el paro y demás calamidades asociadas a la crisis, algunos expertos apuntan a que el sistema de pensiones español peligra. Dicho a lo bruto: como nos descuidemos un poco nos quedamos sin pensión de jubilación en unos años. De ahí que se oiga aquello de extender la edad mínima de jubilación a los 67 años.No quiero seguir contando lo que se puede encontrar mejor explicado en otros medios, básicamente porque de intentar profundizar podría hacerme la picha un lío y aburrir al personal. Pero finalizando la explicación, el sistema actual consiste en que parte del salario de los que ahora trabajan se destina a pagar las pensiones de los actuales jubilados. Algunos economistas, fundamentalmente los liberales, proponen que adoptemos un modelo de capitalización como el aplicado en Chile y otros países: cada trabajador se abre un plan de pensiones en el que va destinando una cantidad mensual que destinará para su propia jubilación, que podrá tener lugar cuando el interesado considere conveniente, ahorrándose la correspondiente contribución a la Seguridad Social. Para más información, ruego consultéis los enlaces que adjunto al final del artículo.He estado leyendo y oyendo bastante del tema estos días en algunos medios de prensa, pero aun estando en Alemania me barrunto que casi nadie en la calle habla sobre esta propuesta. Sí hay muchas quejas sobre lo de trabajar hasta los 67, pero estas quejas van normalmente acompañadas de muy poca reflexión. ¿Por qué pasa esto? En mi opinión, la sociedad española (no en exclusiva, por cierto) tiene (tenemos) la mala costumbre de no plantearnos el funcionamiento de las cosas. ¿Por qué pagamos impuestos? ¿Por qué nos jubilamos a los 65 años? Y así tantas preguntas que tantos no nos hemos preguntado nunca.Ayer por la noche vi un pequeño debate (cara a cara más bien) que tuvo lugar en Telemadrid en el que Juan Rallo, economista miembro del Instituto Juan de Mariana (Think Tank liberal), y Javier López, Secretario General de CCOO en Madrid, discutían sobre el estado actual del sistema de pensiones y la conveniencia de un nuevo modelo como el que he citado antes. Recomiendo su visión, aunque me atrevo a resumirlo en dos puntos:- El representante del sindicato: considera que el sistema actual es el mejor, en tanto que garantiza la solidaridad (forzosa, por cierto) y da seguridad al estar el Estado detrás (esto…). Acusa a los defensores del sistema alternativo de estar a sueldo de instituciones financieras privadas, y mete miedo a la sociedad diciendo que con el sistema de capitalización lo que tendrá que hacer la gente es “jugarse” (ojo al uso del término) en Bolsa sus ahorros con el riesgo de pérdida de dinero.- El economista liberal: considera que el sistema actual es una estafa piramidal como la de Madoff (creo que esas menciones, no estando mal encaminadas, son demasiado sensacionalistas para el contexto) y que el sistema alternativo funciona con éxito en Chile desde hace muchos años (¡más datos por favor!) y se está implantando en otros países europeos. Sostiene que el sistema de invertir los fondos de pensiones en Bolsa es plenamente seguro ya que, aunque la bolsa es volátil a corto plazo (no hace falta más que ver esta semanita), a la larga es la mejor garantía de ganancia (quisiera creerle, pero por suerte o por desgracia la expresión “jugar en Bolsa” está muy extendida y eso sin duda es un escollo para la aceptación social del tema).Concluyo porque me estoy alargando más de lo que debería (soy malísmo usando Twitter, por cierto): el sistema de capitalización me parece muy interesante y seguiré leyendo sobre él. Pero creo que hay todavía un gran desconocimiento sobre cómo funcionan las pensiones actualmente en España, desconocimiento creo que deliberado por parte de la clase política. Es interesante que no haya un sólo político español que apoye un sistema alternativo, por lo menos mixto.

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2 comentarios »

  1. HCalvo dice:

    El problema que hay es que la transformación del actual sistema solidario al de capitalización supondría unos costes inasumibles por parte del Estado y menos en tiempo de crisis, porque le obligaría a pagar las pensiones de los que actualmente la disfrutan o los que tendrán derecho a ella en poco tiempo (cuyas aportaciones han sido ya gastadas para mantener a los ahora pensionistas y siendo injusto dejarles fuera de cobertura por un cambio de sistema) sin utilizar las cotizaciones de los que trabajan en estos momentos (que estarían ahorrando para su propia pensión). Como ves, tendrían que salir muchas gallinas más de las que entran.

  2. Saúl dice:

    Sin duda la transformación del sistema de reparto actual (espero que lo hayas llamado solidario por despiste) a uno de capitalización es un problema que afrontar. Sin embargo, creo que partes de la suposición de que este cambio se haría en un plazo de meses. Nada de eso, pues como bien señalas, sería algo totalmente injusto, y es precisamente la injusticia lo que se pretende erradicar con el sistema de capitalización. Además, también supones que el modelo actual no supondrá sobrecoste alguno a medio plazo (es decir, que no colapsará). Y eso está más que dudoso, no hace falta más que ver la pirámide poblacional de hace cuarenta años y la actual. Eso lo saben hasta nuestros clarividentes políticos, no hay más que ver el fondo de reserva del Pacto de Toledo.

    El cambio a un sistema de capitalización se debería hacer siempre de forma gradual. El procedimiento pasaría, por ejemplo, por establecer un sistema mixto temporal en el que un porcentaje de las actuales cotizaciones pasara al sistema actual de reparto mientras que el restante fuera a parar a un fondo de pensiones propio para el cotizante. El objetivo sería ir incrementando progresivamente el porcentaje dedicado al fondo privado hasta eliminar el sistema de reparto ¿Cuánto tardaría eso? Años seguro, décadas probablemente, pero con un poco de suerte evitaría la quiebra del sistema de reparto.

    Que el Estado va a tener que costear este cambio de forma extraordinaria es, en mi opinión, inevitable. Igual de inevitable me parece que el sistema actual colapse, lo que en ese caso sí que generaría unos costes absolutamente inasumibles, y encima sin solución alguna. El problema tendría dos claras dimensiones: por un lado, minimizar el coste del cambio de modelo, y por otro, que se haga lo suficientemente rápido para que el sistema de reparto no llegue a un punto insostenible.

    Lo que me va quedando claro es que el sistema de reparto actual es difícilmente sostenible en el mejor de los casos, e ineficiente de cualquier manera. Por lo que me he ido informando son varios los países europeos que ya están introduciendo sistemas de capitalización de las pensiones (Polonia, Estonia y otros dos o tres que no recuerdo). Aquí sin embargo al único político de relevancia que se le ocurrió mentar la idea fue Manuel Pizarro, al que casi le corrieron a gorrazos dentro y fuera de las filas de su partido por semejante osadía.

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