Curioso crossover (en cristiano, cruce de historias) entre dos de mis historias de ficción favoritas: mi clase de “Software Engineering I” y “Guía del autoestopista galáctico”.
(Para quien no conozca la segunda, decirle que se trata de un libro (concretamente una serie de ellos, pero me quedé en el primero hasta ahora) magnífico donde se juntan lo mejor del humor inglés y la ciencia ficción del gran Douglas Adams. También está en formato película, totalmente recomendable por su humor seco y absurdo de los buenos.)
En medio de la clase, comentando diversos métodos de desarrollo de software y demás ejercicios de futilidad mental, un compañero le hace una pregunta que empieza del tipo “¿Hay alguna fórmula para cuantificar el progreso o el riesgo a la hora de desarrollar … con la metodología … y teniendo en cuenta … a la hora de tener en cuenta una especificación … ?” y en medio una serie de conceptos que, o bien no pude traducir, o bien se me antojan demasiado espesos para las cinco de la tarde. Resumiendo: el amigo le preguntaba al profesor Thorsten cuál es la respuesta mágica que da respuesta a todas las preguntas de la ingeniería del software.
A medio acabar la pregunta, el bueno de Thorsten comienza a elevar la pizarra, coge una tiza, y escribe:
Con el consiguiente descojone en el aula. Y es que “42″ es la absurda respuesta el el libro que he mencionado de Pensamiento Profundo, un superordenador al que le solicitan que de una respuesta a “La Pregunta sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás“. Ante semejante respuesta, Pensamiento Profundo defiende que la respuesta es correctísima, quizás la pregunta sea equivocada. Para ello deciden construir un nuevo ordenador orgánico llamado Tierra, confundido comúnmente con un planeta, y hasta aquí puedo leer… el resto está disponible en vuestra biblioteca favorita.
Esta y otras paridillas son frecuentes en clase de “Software Engineering I”. Lástima que no entienda la mitad de ellas. Debo aclarar que la clase no es una juerga flamenca: el profesor explica muy bien el tema, sabe de lo que habla, comenta cada detalle y no se limita a leer una transparencia, y todo esto de forma muy amena.
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Jajajja! Lo de sabe de lo que habla y no se limita a leer transparencias va por alguien?
Va por tantos…