saulvargas.esEl blog de Saúl Vargas

0 Crónicas desde Bielefeld: una bienvenida internacional (02.10.09)

Saúl to Bielefeld  

Volvemos con estas crónicas en diferido desde este rincón de Alemania. Hoy la cosa ha estado mucho más variada (y tanto). A las nueve de la mañana (media mañana para los alemanes, no hace falta ni madrugar, qué va) hemos tenido el inicio de la “Welcome and Orientation Week” que básicamente ha servido para conocernos un poco los erasmus que hemos llegado en esta hornada (la primera fue hace tres semanas). Básicamente somos polacos a punta pala, unos cuantos italianos, algún francés perdido, otros grupos minoritarios o incluso unitarios y por lo que me han contado, una colonia española.

Después de rellenar unos papeles en lo que he debido firmar cualquier contrato leonino y soltar pasta, hemos ido a comer a una hora muy apropiada: las doce del mediodía. Con el desayuno todavía camino al estómago imaginaos cómo ha tenido que ser la cosa. Después conseguí conectarme a internet y estuve un rato curioseando (¡el Real Zaragoza ganó el otro día!). Hay que señalar que antes, durante y después del desayuno-almuerzo-comida de las doce tuve ocasión de hablar con unos cuantos eramus que también pululaban por aquí.

Que se me olvida. Durante la charla inicial por la mañana, además de los papeles y demás, nos han dado un calendario de actividades para la semana que viene. Además del pertinente curso de alemán por las mañanas, tenemos una serie de actividades culturales y de ocio durante la semana, y más que habrá. Por ejemplo hoy hemos ido a un bar (ahora voy con ello) y mañana una historia de chinos que aún no sé de qué va. Si tiene gracia ya os contaré.

Por la tarde a las ocho, después de lavar la vajilla con Konstantin (ya iba haciéndonos falta), fuimos a la reunión organizada por la International Office a una especie de bar mejicano. Allí me junté con unas cuantas caras conocidas y otras nuevas. Estuve un buen rato charlando con una pareja polaca que hablaban sólo inglés, pero también tuve la oportunidad de hablar en alemán con franceses que ya llevan tres semanas por Bielefeld.

Después de cuatro años volví a degustar la cerveza alemana. He de decir que, aunque probé dos variedades del lugar, ninguna tiene comparación con la de Múnich. Entre traguillo y traguillo las conversaciones en alemán e inglés fluían y se confundían. Al final sobre las once cuando acabamos hablando con un ex-combatiente inglés en Afganistán que pasaba por ahí decidí que ya era hora de irme a casa.

En fin, ahora estoy escuchando “Canción de cuna” de Brahms y como os podéis imaginar, no se me ocurre otra cosa que irme a dormir. Espera, que ahora suena “Danza Húngara” del mismo amigo. Quizás eche alguna partida a algo hasta que vuelva otra canción lenta. Oooh, “Canon” de Pachelbel, estoy por bailar en la habitación.

Venga, vale por hoy. Un saludo.
Saúl

PD: y pronto, con fotos.
Volvemos con estas crónicas en diferido desde este rincón de Alemania. Hoy la cosa ha estado mucho más variada (y tanto). A las nueve de la mañana (media mañana para los alemanes, no hace falta ni madrugar, qué va) hemos tenido el inicio de la “Welcome and Orientation Week” que básicamente ha servido para conocernos un poco los erasmus que hemos llegado en esta hornada (la primera fue hace tres semanas). Básicamente somos polacos a punta pala, unos cuantos italianos, algún francés perdido, otros grupos minoritarios o incluso unitarios y por lo que me han contado, una colonia española.

Después de rellenar unos papeles en lo que he debido firmar cualquier contrato leonino y soltar pasta, hemos ido a comer a una hora muy apropiada: las doce del mediodía. Con el desayuno todavía camino al estómago imaginaos cómo ha tenido que ser la cosa. Después conseguí conectarme a internet y estuve un rato curioseando (¡el Real Zaragoza ganó el otro día!). Hay que señalar que antes, durante y después del desayuno-almuerzo-comida de las doce tuve ocasión de hablar con unos cuantos eramus que también pululaban por aquí.

Que se me olvida. Durante la charla inicial por la mañana, además de los papeles y demás, nos han dado un calendario de actividades para la semana que viene. Además del pertinente curso de alemán por las mañanas, tenemos una serie de actividades culturales y de ocio durante la semana, y más que habrá. Por ejemplo hoy hemos ido a un bar (ahora voy con ello) y mañana una historia de chinos que aún no sé de qué va. Si tiene gracia ya os contaré.

Por la tarde a las ocho, después de lavar la vajilla con Konstantin (ya iba haciéndonos falta), fuimos a la reunión organizada por la International Office a una especie de bar mejicano. Ayí me junté con unas cuantas caras conocidas y otras nuevas. Estuve un buen rato charlando con una pareja polaca que hablaban sólo inglés, pero también tuve la oportunidad de hablar en alemán con franceses que ya llevan tres semanas por Bielefeld.

Después de cuatro años volví a degustar la cerveza alemana. He de decir que, aunque probé dos variedades del lugar, ninguna tiene comparación con la de Múnich. Entre traguillo y traguillo las conversaciones en alemán e inglés fluían y se confundían. Al final sobre las once cuando acabamos hablando con un ex-combatiente inglés en Afganistán que pasaba por ahí decidí que ya era hora de irme a casa.

En fin, ahora estoy escuchando “Canción de cuna” de Brahms y como os podéis imaginar, no se me ocurre otra cosa que irme a dormir. Espera, que ahora suena “Danza Húngara” del mismo amigo. Quizás eche alguna partida a algo hasta que vuelva otra canción lenta. Oooh, “Canon” de Pachelbel, estoy por bailar en la habitación.

Venga, vale por hoy. Un saludo.
Saúl

PD: y pronto, con fotos.

Related posts:

  1. Chronicles from Bielefeld: prologue (Spanish only)Crónicas desde Bielefeld: prólogo
  2. Crónicas desde Bielefeld: más perdido que un pulpo en un garaje (28 de septiembre de 2009)

Deja un comentario