Hola. ¿Cuánto tiempo desde que no paso por aquí, verdad? He estado en unas vacaciones pasivas, esto es, sentado en el sofá reduciendo mi actividad a un mínimo vital, alguna vez saliendo a dar la vuelta con la bici y poquito más. Desde hoy he empezado con Héctor Calvo un pequeño periplo por la meseta castellana para recordar lugares, monumentos y delicias gastronómicas que tenía olvidados. La ruta es básicamente Ávila (parte del primer día), Salamanca (resto del primer día segundo y parte del tercero) y Burgos (resto del tercero y el cuarto día) para volver cada uno a su casa en Madrid y Zaragoza.
Así que hoy, tras un madrugoncete de estos que no apetecen (condenado Monkey Island), me junté con Héctor en la estación Zaragoza-Delicias con rumbo Madrid-Puerta de Atocha. Tras la obligada parada técnica en Madrid, que sirvió para repostar con colacao y croissant para Héctor y un café con leche, zumo de naranja y croissant para mí, tomamos un bus con destino a Ávila, donde parsaríamos desde las 13:30 a las 18:40 para luego ir a Salamanca. Al llegar a la estación de autobuses, que es poco mejor que el garaje que teníamos hasta hace poco en Zaragoza, anduvimos un poco hacia la estación de tren (apeadero funcional con bar, casi me gusta más el de la estación de Tauste) con la esperanza de dejar allí nuestro equipaje para el tren que tomaríamos por la tarde y así pasear cómodamente por la ciudad a una muralla pegada. ¡Todas las taquillas de la consigna fuera de servicio! Nada, tocó volver a la estación de autobuses y confiar el destino de nuestros pantalones y calzoncillos a unas vetustas e inseguras taquillas del garaje que por estación padecen los abulenses.
Ya libres de fardos toca ir al centro de la ciudad, buscar un luegar donde comer un chuletón de Ávila y darse una vuelta por la muralla, ver la Catedral y el montón de iglesias, conventos y ermitas que pueblan la ciudad intra y extramuros. Tras ver la Basílica de los Santos Hermanos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta, sita en la parte exterior de la muralla pero cerca de esta. Muy recomendable. Tras esto nuestros estómagos pedían comida y nuestros pies asiento. Tras comparar por aquí y por allá nos decidimos por el restaurante El Torreón, que por un precio de 25€ ofrecía un menú del día consistente en platos típicos de la zona como Sopa Castellana o Judías del Barco de Ávila de primero, y un chuletón de Ávila de segundo. Ojo con el chuleton que lo sirven recién salido de cocina con el plato ardiendo. No veáis que quemazo me he pegado con el dedo al tocarlo. Una vez superado el dolor, el chuletón cumplió las espectativas.
La tarde transcurrió viendo la Catedral (preciosas sus cristaleras) y el resto de la ciudad intramuros, y reposando en una terraza. Os sorprenderéis que no ponga foto alguna, pero es que se me ha olvidado el cable de la cámara y mi ordenata sólo lee tarjetas XD. Recogimos el equipaje de la estación de autobús y esperamos a que llegara nuestro tren a Salamanca. Tras llegar a Salamanca llegamos al hotel Catalonia Salamanca Plaza, muy cerca de la Plaza Mayor. Una vez instalados, dimos un pequeño paseo de reconocimiento por la ciudad en busca de una cena ligera. Un par de menús en el Pans&Company fueron suficientes. Mañana ya tocará algo más local.
Y esto es básicamente el plan de hoy. Hoy planificaremos qué ver mañana y si me sobra tiempo, os contaré el que hayamos hecho.
Un saludo. Saúl
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Pues sí, te echaba en falta… pensé que con el verano actualizarías más a menudo… y me he llevado una sorpresa al comprobar que ¡nada de nada! ¡¡Consideración para los que no salimos de vacaciones!!
Indignación aparte, está bien hacer un poco de turismo, aunque imagino que os habréis hartado de calor. Para la próxima… ¡¡la Alcarria!!
¡¡Pasadlo bien!!
Hola Laura. La verdad es que he estado de lo más inactivo; de hecho, publiqué más en la época de exámenes que en vacaciones. Pero tengo pensado escribir algo más este mes de agosto.
Joé!! Menos mal que has vuelto.. ya estaba pensando en llamar a la policía o algo!! Me alegro un montón de que estés disfrutando de tus vacaciones… (supongo que entonces Balay, nada de nada no?)
Nada de Balay este año. Al menos he dejado la fabricación de lavavajillas durante este mes en buenas manos (mi experta tía Esther y Alex y Navarro del barrio).
Restaurante el Torreón: comida sabrosa