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0 Tranvía en Zaragoza

Saúl to General  

Y yo que pensé que era una broma. Una propuesta electoral que así vista desde lejos parece muy bonita: un trenecito de la bruja que cruza Zaragoza de lado a lado. Esto que toda la vida se ha llamado tranvía y que algunos horteras llaman “metro ligero”.

Pues no, esto va en serio, me temo. Según leo en Heraldo de Aragón esto ya está cocinado y sólo falta presentarlo en las calles en forma de obras interminables y provocadoras de atascos. Según leí hace un tiempo Zaragoza fue la última ciudad en abandonar el tranvía antiguo -aquel que vemos en las películas y en ciudades como Lisboa o San Francisco- y de nuevo vamos a recuperar este error.

¿Y por qué me quejo tanto? De sobra sabemos los zaragozanos que el actual sistema de transporte público zaragozano es lamentable, más propio de un poblacho grande que de una ciudad que aspira a ser referencia nacional -lo de internacional, la Expo y demás gaitas lo dejaré para la sección de chistes-. ¿Cómo es posible que una ciudad de más de 600.000 habitantes siga dependiendo para moverse única y exclusivamente de una flota de autobuses? Hay otras ciudades españolas de menor o igual población -Palma de Mallorca, Málaga o Granada- que ya tienen una incipiente red de metro -el de verdad, con sus túneles para no molestar-.

Y como somos así de especiales nosotros los de la ribera media del Ebro, decidimos que de metro nada. Un trenecito por la superficie, que queda muy bonito y es más barato. Así queda resuelto por arte de magia el tema de la movilidad urbana, se acabaron los atascos y la gente se dedicará a dar saltos de alegría por las calles. ¡Pero qué listo es nuestro alcalde y su legión de asesores!

Eso sí, ante los grandes beneficios que por gracia de sus señorías ayuntamientiles vamos a disfrutar los zaragozanos, hay un par de inconvenientes, muy muy pequeñitos. Alguna calle habrá que dejarla solo para los tranvías, con el correspondiente caos que eso llevará a otras vías de la ciudad. Otro con la Ofrenda de Flores el 12 de Octubre a la Virgen del Pilar. Como alguno habrá experimentado o, en mi caso, visto en la tele, se forma tal aglomeración de gente en algunas de las principales avenidas que es necesario cortarlas al tráfico. Habrá pues que desviar el tranvía ¡coño, si no se puede! ¡nos han timado! No hombre no, hay que ser modernos: fuera la Ofrenda de Flores en el Plaza del Pilar, y las manifestaciones contra X en la Plaza de España. Se lleva todo eso al reciento de la Expo y listos. (¿He de mostrar el cartel de sarcasmo?)

En definitiva, más nos valdría ahorrarnos la millonada inútil del tranvía y arrejuntar dinerico para poner un metro subterráneo de verdad.Y yo que pensé que era una broma, una propuesta electoral que así vista desde lejos hasta hace gracia: un trenecito de la bruja que cruza Zaragoza de lado a lado grácilmente por la superficie. Esto que toda la vida se ha llamado tranvía y que algunos horteras llaman “metro ligero”.

Pues no, esto va en serio, me temo. Según leo en Heraldo de Aragón esto ya está cocinado y sólo falta presentarlo en las calles en forma de obras interminables y provocadoras de atascos. Según leí hace un tiempo Zaragoza fue la última ciudad española en abandonar el tranvía antiguo -aquel que vemos en las películas y en ciudades como Lisboa o San Francisco- y de nuevo vamos a recuperar este error.

“Un nuevo impulso a la modernidad” soltará algún concejal cazurro para rellenar algún titular del periódico de mi barrio. ¿Pero qué milonga es esta? Pongámonos un poco fantasiosos y optimistas y hagamos un poco de Zaragoza-ficción:

Es el año 2031, las obras están en su fase final con unos 20 añicos de retraso. Falta un mes para las elecciones, así que el alcalde de turno decide inaugurar parte del recorrido para hacerse la foto babeando y volando en su bólido valioso -ojo a la aliteración-. Total, que se inaugura la línea 1 -de las 800 que van a prometer si ganan las elecciones- desde el Mercado Central hasta la Plaza España -vamos, cinco minutos de paseo abuela-. Y los zaragozanos asistimos al nacimiento de una nueva forma de concebir el transporte en nuestra ciudad -seguimos teniendo una línea para cada pueblo con su propio bonobús, pero no pasa nada-. Ya podemos imitar a nuestros abuelos y hacer cabronadas como meter un palo en la catenaria para que el trenecito se pare.

Un buen día pasa una cosa inaudita en el centro de nuestra megaurbe universal: se rompe una tubería. ¡Horror, justo en la calle donde pasa el tranvía! Pues nada, habrá que hacer un desvío temporal de la línea. ¡Ay no! ¡el bicho este va sobre raíles! Pues se tiene paciencia y nada, son sólo un par de días sin el trenecico.

Otro día el pueblo de Zaragoza decide manifestarse por el abandono presupuestario del Gobierno central o por décimo intento de colarnos un trasvase del Ebro -cosa que pasa cada 15 años más o menos-. Se plantea una gran manifestación por el Paseo de la Independencia encabezada por los cuatro políticos cutres de turno y algún liberado del sindicato de turno. Espera, ¡el tranvía pasa por medio del Paseo de la Independencia! Pues nada, como los del Ayuntamiento son muy listos, plantean dos posibilidades: no hacer la manifestación, que con eso no nos dan coches oficiales, o bien partir la manifestación en dos: uno a cada lado de la vía. Si es que son tan listos…

Después de este ejercicio tonto de imaginación, contemplemos de forma seria algunos de los pros y los contras de la nueva actuación ayuntamientil. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes:

1- Actualmente el sistema de transporte de Zaragoza, -la quinta ciudad española con más de 600.000 habitantes- consiste en una flota de autobuses que conectan con poca puntualidad los barrios de la ciudad de Zaragoza -he de decir que la cobertura espacial es bastante decente, a diferencia de la temporal-.

2- Para conectar los distintos núcleos de población de la periferia de Zaragoza existe una red de líneas de autobuses gestionadas por los ayuntamientos de cada pueblo, cada uno con su horario, parada y abono de transportes no intercambiable.

3- Poco antes de la Expo 2008 se estrenó la primera línea de cercanías Renfe desde Casetas -barrio rural al oeste de Zaragoza- con el barrio de Miraflores -este de Zaragoza- pasando por la estación intermodal de Zaragoza-Delicias. El resto de líneas, de haberlas, no contemplan en esta legislatura.

4- Ciudades más pequeñas como Bielefeld -en Alemania, con poco más de 100.000 habitantes- tienen desde hace varios años una red de metro con varias líneas que enlazan el centro de la ciudad con lugares destacados como la Universidad.

5- Sin irnos tan lejos, capitales de provincia como Palma de Mallorca, Granada o Málaga disponen o están en ello de líneas de metro que conectan diversos puntos de la ciudad sin que ello afecte a la movilidad de los peatones o provoque un impacto estético a la ciudad.

6- Otras ciudades como Bilbao, Barcelona o la comunidad de Madrid disponen de servicio de tranvía. Sin embargo las líneas están construidas es grandes y anchas avenidas (Avenida Diagonal en Barcelona), generalmente en la periferia (nuevos PAU del norte de Madrid), con lo que provocan menos molestias a los habitantes de estas ciudades. Pese a esto, siguen siendo fuente de problemas: imposibilidad de algunos giros en la Avenida Diagonal de Barcelona o molestias por el ruido en Madrid.

7 – La actuación que se va a llevar a cabo en Zaragoza consiste en una línea de tranvía que va a cruzar la ciudad de norte a sur, desde Parque de Goya hasta Valdespartera. Para ello cruzará el centro de la ciudad -Puente de Santiago, Mercado Central, Plaza de España, Paseo de la Independencia, Gran Vía-.

8- Para que la línea pueda discurrir por esos puntos será necesario cerrar al tráfico de vehículos varias calles debido a su estrechez. Así vías como la Avenida de César Augusto o el Coso Alto serán totalmente adaptadas al tranvía.

9- Esto no sólo impedirá al transporte privado acceder a estas vías de la ciudad, sino que además imposibilitará a autobuses, taxis o vehículos de emergencias acceder de una forma rápida a lugares de alta actividad urbana que precisan de transportes adicionales además de una sola línea de tranvía.

10- Se defiende el tranvía frente al metro alegando que el suelo de Zaragoza es mucho más arcilloso que el de otras ciudades debido al efecto del río Ebro. Pues bien, el metro de Bilbao pasa bajo la ría, y en Zaragoza ni mi casa ni el Pilar se han caído todavía.

11- No se han de incluir en el caso anterior sucesos como el del barrio del Carmelo en Barcelona, provocado por la incompetencia y falta de coordinación de políticos, contratistas e ingenieros con competencias.

12- Alega mi madre y tiene razón que no le gusta nada el metro de Madrid. A mí tampoco, del mismo modo que no me gustan los autobuses en Zaragoza. El sistema de metro de Madrid sigue teniendo líneas cuya construcción y última reforma datan de los años 80 en el mejor de los casos consistiendo en estaciones estrechas, claustrofóbicas y que, dicho de forma coloquial,  huelen mal.

13- Sin embargo las nuevas estaciones de Madrid, por remitirme al caso que mejor conozco, tienen mayor amplitud interior que cualquier calle de Madrid y cuentan con medidas de higiene y seguridad que hacen de ellas lugares decentes desde los que esperar un tren.

Hace poco el mismo periódico que citado anteriormente destacaba la posibilidad de que Zaragoza se convirtiera en pocos años en la cuarta ciudad española en términos de número de habitantes. Yo creo que ya tenemos un récord del que estar orgullosos: somos el mayor pueblo de España.

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