saulvargas.esEl blog de Saúl Vargas

0 Con tres cacharros basta

Saúl to General  

En una de mis abundantes reflexiones (hay quien las llamaría pajas mentales) sobre la plétora de aparatos electrónicos (gadgets dirían los más finos) que tenemos hoy día alrededor nuestro, llegué a la conclusión de que la mayoría se podrían reducir a lo sumo tres aparatos electrónicos. Me explico.

Ahora mismo, mientras escribo, tengo repartidos por mi mesa los siguientes aparatos: mi ordenador portátil con un tío muy majo frente a él, mi mp3 Creative Zen V, el disco duro portátil, mi móvil y una cuchara (espera, eso no es electrónico). Esto está muy bien, pero puestos a pedir más, me gustaría tener una agenda electrónica, un ordenador de sobremesa y una cuchara más grande (y dale con las cucharas).

Pero cuando pienso en tener todos esos aparatos, me imagino saliendo de la habitación. Tengo que ponerme el reloj, prepararme los auriculares y enchufar el mp3, mirar que tenga el sonido puesto en el móvil, sincronizar la agenda con el ordenador, guardar el portátil en la mochila, y dejar de una vez la cuchara en el fregadero (aaaaaaaaaaagh). ¿No son demasiados aparatos? Es el momento de prensentar mi teoría de “con tres cacharros basta”. Había pensado un nombre como la la teoría de “Los tres niveles de integración electrónica”, pero tanto título para tan poca cosa no me parece adecuado.

Nivel 1: la estación de trabajo. Básicamente sería un sobremesa que se queda en casa, potente y muy cómodo para trabajar. Cumpliría, entre otras, las funciones de media center, servidor para mis descargas y otras cosas del estilo.

Nivel 2: el portátil. Pequeño, ligero, básicamente puede hacer lo mismo que la estación de trabajo en pequeño y en cualquier lado. Este, por el momento, es el único que tengo cubierto con mi querido Sony Vaio TZ.

Nivel 3: la agenda, teléfono, mp3. Un aparato pequeño, limitado y que sirve para recibir mis correos, mantener mi calendario, mis tareas pendientes, llamar y recibir llamadas, y escuchar música. Pero todo en uno, no es cuestión de llevar tres o cuatro pingos en los bolsillos.

Yo con estas tres cosas andaría más que sobrado. Por supuesto tendrían que cumplir los requisitos de fácil sincronización entre ellos. Eso sí, no me voy a entregar al capitalismo salvaje que dirían aquéllos e ir ahora mismo a la Fnac a satisfacer mis ansias de consumo. Esperaré a que mi móvil y mp3 me hallan dado unos cuantos años de buen servicio (o por casualidad se me caigan a 20 metros de altura) y entonces decidiré. Al final va a ser cierto eso de “no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Ala, ya sabéis que regalarme en Navidad. Tenéis tiempo para ir ahorrando.

No related posts.

Deja un comentario